La Fortaleza Del Liderazgo: El Carácter

Todos poseemos carácter. La cuestión es qué tan fuerte o débil es. Hay que diferenciarlo del temperamento ya que no es lo misno. Muchos tienden a confundirlos. El temperamento (del latín temperamentum, “medida”) tiene que ver con el humor y la motivación. En este interviene lo genético, lo fisiológico y por tal razón no es modificable. Se distinguen así cuatro tipos de temperamentos, colérico, melancólico, sanguíneo y flemático.

La persona de temperamento colérico es líder por naturaleza, pero es desconsiderado y poco sensible. El melancólico es muy inteligente, pero poco sociable, introvertido y pesimista. Ambos se enfocan en el trabajo, en los resultados, pero el colérico lo hace de una forma extrovertida y el melancólico de una forma introvertida.

Por otro lado el sanguíneo es muy sociable y extrovertido, pero es olvidadizo. El flemático es diplomático, evita los conflictos, pero es indeciso. Ambos se enfocan en la gente, el sanguíneo de una forma extrovertida y el flemático de una forma introvertida(test de temperamento aquí).

El carácter es el conjunto de cualidades adquiridas en el transcurso de la vida, reacciones, hábitos de comportamiento

Según su etimología la palabra carácter viene del griego jarakter (χαρακτηρ) que significa “grabar”, “dejar vestigio”, “marcar”. Los griegos utilizaban un hierro candente para marcar el ganado, de ahí que aun se utilize este método para diferenciar el ganado con las iniciales del dueño u otra marca que cumpla con este fin. Con el paso del tiempo ha pasado a significar el modo de ser de cada persona por sus cualidades morales o sus razgos distintivos que lo diferencia de otra persona. Es una especie de sello distintivo entre los seres humanos.

El carácter es el conjunto de cualidades adquiridas en el transcurso de la vida, reacciones, hábitos de comportamiento etc. Los seres humanos no nacemos con un carácter determinado, sino que este se forja, se construye, se adquiere por medio de la educación, en la interacción social, el trabajo de la voluntad que se consolida con el hábito. Es errado decir que tal o cual persona no tiene carácter. Lo que si es válido decir es que una persona tiene un carácter fuerte o débil. El carácter es adquirido y el temperamento es innato, ambos dan origen a la personalidad.

El líder debe formar un carácter fuerte sin importar que tipo de temperamento tenga. Por ejemplo, El Apóstol Pablo era colérico, El Apóstol Pedro era sanguíneo, Moisés era melancólico y Abraham era flemático (Rick Warren “Liderazgo con Propósito”). Ellos a pesar de las debilidades de sus temperamentos forjaron un carácter fuerte que los ayudó a cumplir la misión que Dios les encomendó. El líder para poder guíar a otros debe ser fuerte como roca. Por esto deben conocerse así mismos para saber cuáles son sus fortalezas y explotarlas y sus debilidades para reforzarlas.

Un líder con carácter fuerte es íntegro, justo, prudente, tiene dominio de sí, tiene capacidad para relacionarse con cualquier tipo de persona, tiene control de su ego, sabe trabajar en equipo, tiene que aceptar la crítica, tiene que estar abierto al crecimiento personal y al aprendizaje.

Las personas siguen a los líderes que son más fuertes que ellos. El líder no debe doblegarse ante los obstáculos y las dificultades. Debe estar preparado para sostener a su gente. Quien quiera ser un buen líder debe trabajar las grietas de su carácter.

Juan de Jesús Rodríguez Ortiz WebMaster.

Juan de Jesús