Liderazgo Cristiano: Al Estilo de Jesús (II)

Humildad y servicio:

Las dos características principales de Jesús, como líder, fueron Su humildad y servicio. A pesar de ser Dios no tomó eso como cosa a la cual aferrarse. Tenía todo lo que se requería para exigir respeto y atención, pero aun así no lo hizo. Estas dos deben ser las dos características principales que todo líder cristiano debe imitar de Jesús: humildad y servicio. No importa en que área de influencia estés en tu congregación o ministerio, si no vives en humildad y para servir a los demás; entonces no estas preparado.

En la primera parte de este tema expresé la manera en como Jesús tuvo que venir como un cordero. Aquí se manifiesta la humildad del Mesías como líder, en que siendo Dios se reveló como el Cordero que debe ser sacrificado. El mismo incitó a sus discípulos para que aprendieran de su humildad cuando dijo “aprendan de mi que soy manso y humilde de espíritu”. El diccionario Larousse define humildad como la “ausencia completa de orgullo”. Orgullo es lo opuesto de humildad, lo cual significa “exceso de estimación propia, fatuidad, vanidad”.

Mientras redacto este artículo estoy en un estado de reflexión. Uno de los líderes cristianos, en los cuales puse más confianza, confesó su vida adúltera. Podría decir que ha sido mi principal mentor en el ministerio. No lo afirmó, pero quizás faltó un poco de humildad. Realmente es un hombre usado por Dios. Dice La Palabra de Dios en Proverbios 16: 18 que “antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu”.

El Apóstol Pablo, en su epístola a los Filipenses 2: 5-6, habló claramente acerca de la humildad de Jesucristo. El dijo que “haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló hasta la muerte, y muerte de cruz”. Esta es la actitud que está faltando en nuestros líderes, e incluso en nosotros mismos: humildad. Un líder humilde se puede identificar en la forma como habla y se da a los demás. Un líder humilde ama a su prójimo como a sí mismo.

Dios demanda de Sus líderes, primero que sean humildes, en segundo lugar que vivan para servir a la gente que los necesitan

Fíjese bien en el versículo 6 de Filipenses capítulo 2: “… tomando forma de siervo…”. Jesucristo se caracterizó por el servicio. Siendo Dios vino a servir y no a ser servido. El líder debe ser un siervo. Muchos piensan que el liderazgo es vivir una vida de comodidad, y solo pretenden que los seguidores les sirvan a ellos. Los seguidores no sirven a los líderes si antes los líderes no sirven a los seguidores primero. Nadie es capaz de servir, si antes no es capaz de humillarse primero. El servicio es la marca de la humildad.

Podríamos imaginar los rostros de los discípulos cuando Jesús les preguntó qué disputaban entre ellos en el camino. Iban camino a Capernaum y el tema que trajeron a colación fue acerca de quién, entre ellos, sería el mayor. Jesús esperó hasta llegar a la casa y después reaccionó. “Y llegó a Capernaum; y cuando estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor. Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos”. (Marcos 9: 33-35). Todo el mundo quiere ser el primero, pero no muchos están dispuestos a pagar el precio por ello. El servicio es la clave para ser el primero.

Dios demanda de Sus líderes, primero que sean humildes, en segundo lugar que vivan para servir a la gente que los necesitan. El liderazgo cristiano ha perdido su enfoque de servicio, y han buscado más ser alabado por los hombres que ser exaltado por Dios. “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”. (Santiago 4: 6). Ir a la primera parte

Pastor Ramón Rodríguez

Juan de Jesús